Cortinas a medida en Benidorm: qué funciona de verdad en un piso con vistas
En Benidorm casi todo el parque de vivienda mira al mar, y eso que es una ventaja para vivir es un problema técnico para vestir una ventana: sol de poniente durante horas, salitre en el aire, ventanales que van de suelo a techo y comunidades con normas sobre lo que se ve desde fuera. Esta guía recoge lo que encontramos al medir en la ciudad y qué soluciones aguantan.
En Benidorm funciona la doble capa: visillo técnico que filtra el poniente sin cerrar la vista, y detrás un opaco para la noche. El tejido importa más que el sistema: en primera línea, poliéster o screen, nunca lino ni algodón puros, porque el salitre y el sol los degradan en dos o tres temporadas.
Lo que vas a encontrar aquí
| Dato | En esta zona |
|---|---|
| Orientación más común | Poniente y suroeste, con sol directo de 16:00 a 21:00 en verano |
| Altura de techo habitual | 2,50 m en obra de los 70–80; 2,70 m o más en obra nueva |
| Ventanal tipo | Corredera de dos o cuatro hojas, de 2,40 a 4 m de ancho |
| Tejido recomendado | Poliéster técnico o screen; evitar lino y algodón puros |
| Sistema más instalado | Riel de techo empotrado con visillo en onda perfecta |
| Segunda capa | Cortina opaca o estor blackout, solo donde hace falta |
| Plazo desde la medición | Se confirma en la visita, según tejido y sistema |
| Idiomas de atención | Español, inglés, ucraniano y ruso |
El problema real: el sol de poniente
La mayoría de los pisos de Benidorm con vistas miran al poniente o al suroeste. Eso significa entre cuatro y cinco horas de sol directo cada tarde de verano, entrando casi horizontal por el ventanal. Y el sol rasante es un problema distinto del sol de mediodía: no se corta bajando una persiana a medias, porque entra por debajo.
Un sol así hace tres cosas a la vez. Calienta el salón varios grados por encima del resto de la casa, deslumbra sobre la televisión y sobre cualquier superficie brillante, y decolora todo lo que alcanza: el sofá, la madera del suelo y la propia cortina. Por eso aquí la cortina no es decoración. Es la primera capa de aislamiento del salón.
Lo que funciona es filtrar sin cerrar. Un visillo técnico de trama cerrada corta el deslumbramiento y buena parte del calor radiante, y deja ver el mar: la vista es por lo que se paga un piso aquí y taparla para resolver el sol es cambiar un problema por otro peor. Un tejido screen con un factor de apertura bajo —del 3 % al 5 %— hace lo mismo con aspecto más técnico y es lo que solemos proponer cuando el ventanal recibe sol de frente.
Por qué en Benidorm el tejido envejece antes
No es una impresión: hay dos datos que lo explican y los dos son comprobables.
El primero es la insolación. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), la provincia de Alicante ronda las 2.800 horas de sol al año, de las cifras más altas de España. Un tejido colgado en un salón a poniente recibe aquí bastante más radiación acumulada que el mismo tejido en el interior peninsular, y el ultravioleta es lo que rompe la fibra.
El segundo es la normativa. El Código Técnico de la Edificación (CTE DB-HE1) obliga a limitar la demanda energética a través de los huecos, y admite el control solar —persiana, toldo o tejido técnico— como una de las formas de conseguirlo. Dicho de otro modo: en obra nueva la cortina técnica no es decoración, es parte de cómo el edificio cumple.
Lo que dice la norma. La UNE-EN 13120 (cortinas interiores) fija los requisitos de seguridad de los sistemas accionados por cordón, pensados para evitar el riesgo de estrangulamiento infantil. Es la razón técnica —no una manía— por la que en viviendas con niños o de alquiler proponemos sistemas sin cordón libre.
El salitre y por qué mata los tejidos naturales
Esto es lo que más sorprende a quien viene de tierra adentro: en primera y segunda línea de playa, el lino y el algodón puros no duran. El aire lleva sal en suspensión, la sal es higroscópica —atrae humedad— y esa humedad, combinada con el ultravioleta del sol de poniente, rompe la fibra natural. El tejido pierde color de forma desigual, se vuelve quebradizo por la zona baja y acaba desgarrando por donde roza el riel.
Un lino bonito en un salón de Benidorm en primera línea puede estar para cambiar en dos o tres temporadas. El mismo lino, a quinientos metros del mar y sin sol directo, aguanta perfectamente. No es el tejido: es dónde se pone.
La alternativa no es renunciar al aspecto natural. Hay poliésteres con acabado de lino que se comportan igual a la vista y a un metro de distancia no se distinguen, pero resisten el ultravioleta y la sal, no encogen al lavar y no se deforman con la humedad. Es lo que llevamos a una medición en primera línea antes de que nadie nos lo pida.
Ventanales de suelo a techo: qué sistema aguanta
La corredera grande es el estándar de la vivienda de costa, y plantea una decisión que conviene tomar bien: por dónde se recoge la cortina cuando está abierta. Si el riel llega justo hasta el borde del hueco, la cortina recogida se queda encima del cristal y come vista y luz todo el año. La solución es prolongar el riel entre veinte y treinta centímetros por cada lado, hacia la pared, para que el tejido recogido quede fuera del hueco.
Eso exige pared disponible. Cuando no la hay —porque la corredera llega de esquina a esquina, que en obra nueva pasa mucho— la salida es un sistema que se recoja hacia arriba en vez de a los lados: un estor enrollable o un panel japonés. Es una decisión que se toma con el metro en la mano, no por catálogo.
El segundo punto es el anclaje. Un ventanal de cuatro metros lleva varios kilos de tejido colgando y se abre y se cierra a diario durante años. Si el riel va a un falso techo de pladur sin refuerzo, acaba descolgándose. Aquí se ancla a la estructura, no al cartón yeso, y cuando el techo no da, se resuelve con soporte a pared.
Qué tejido pedir según la orientación
La orientación manda más que el gusto. Esto es lo que proponemos según a dónde mire la ventana:
| Orientación | Qué entra | Qué proponemos |
|---|---|---|
| Poniente / suroeste | Sol rasante de tarde, mucho calor y deslumbramiento | Screen técnico del 3–5 % o visillo de trama cerrada, más opaco detrás |
| Sur | Sol alto de mediodía, luz constante todo el año | Visillo translúcido; el alero o el vuelo del edificio ya corta parte |
| Naciente / sureste | Sol directo de primera hora, luego luz indirecta | Visillo ligero en salón; blackout en dormitorio, aquí sí es necesario |
| Norte | Luz indirecta y estable, sin sol directo | Tejido claro que no reste luz; aquí el lino sí es viable si no hay salitre |
| Interior de manzana | Poca luz y viviendas enfrente muy cerca | Visillo de día permanente, que da privacidad sin oscurecer |
Por qué aquí casi siempre son dos capas
Una sola cortina tiene que elegir: o deja pasar luz o tapa. En Benidorm la misma ventana necesita las dos cosas en el mismo día, así que la respuesta casi siempre es doble capa sobre un riel de dos carriles: visillo delante, opaco detrás.
De día se usa solo el visillo: filtra el poniente, mantiene la vista y da privacidad frente a los edificios de enfrente, que en Benidorm están cerca. De noche se cierra el opaco, y entonces sí desaparece el exterior. Es la diferencia entre una vivienda que se puede usar a cualquier hora y una en la que a las seis de la tarde hay que irse del salón.
El error frecuente aquí es poner la segunda capa en toda la casa. No hace falta. En el salón sí, porque es donde se ve la tele de noche y donde entra el poniente. En un pasillo o en un aseo con ventana, el visillo solo basta y ahorra sistema, tejido y mantenimiento.
El dormitorio: oscuridad real, no penumbra
Un blackout colgado de un riel normal deja pasar luz por los lados y por arriba. En invierno no se nota; en junio, con el sol saliendo a las siete, sí. Si lo que se busca es dormir hasta tarde —y en una segunda residencia o en un piso de alquiler eso es exactamente lo que se busca— hay que cerrar el perímetro, no solo tapar el cristal.
Se consigue de tres formas, y normalmente se combinan dos: prolongar el riel y solapar el tejido contra la pared; empotrar el riel en el techo para que no haya hueco por arriba; y dar al tejido altura suficiente para que llegue a rozar el suelo. Un blackout que queda a dos centímetros del suelo deja una línea de luz que en una habitación a oscuras se ve perfectamente.
Conviene saber una cosa antes de decidir: un blackout bien cerrado oscurece mucho, pero también impide ver la hora que es. Hay quien lo agradece y quien lo lleva mal. En dormitorios de uso diario a veces funciona mejor un opaco de buena calidad que deja una penumbra muy tenue, y reservar el blackout más cerrado para la habitación de invitados o para quien trabaja de noche.
Cuándo motorizar y cuándo no hace falta
Motorizar no es un lujo automático: es la respuesta a un problema concreto. Tiene sentido cuando llegar a la cortina es incómodo o imposible, y aquí eso pasa más de lo que parece.
Casos en los que lo recomendamos sin dudar: ventanales por encima de los tres metros de altura, muy habituales en áticos y en salones a doble altura; huecos detrás de un sofá o de una mesa fija, donde hay que apartar muebles para alcanzar el tejido; viviendas que se alquilan, porque un mando o un interruptor de pared lo usa cualquiera sin que nadie fuerce el sistema; y ventanas de difícil acceso en escaleras o en dobles alturas.
Casos en los que no aporta: una ventana normal de dormitorio que se abre y se cierra dos veces al día desde medio metro. Ahí un cordón o un simple tirador hace lo mismo, no se estropea y no necesita corriente. Hemos instalado estores motorizados de ocho metros de ancho en techos altos, y también hemos desaconsejado motorizar una ventana de cocina la semana siguiente.
Una pregunta que resuelve la duda: ¿cuántas veces al día vas a abrir y cerrar esa ventana, y cuesta trabajo llegar hasta ella? Si la respuesta es «muchas» o «no llego», motorizar se amortiza solo. Si es «dos veces y la tengo al lado», no.
Lo que dice tu comunidad de propietarios
Es el punto que casi nadie comprueba antes y que da algún disgusto. Muchas comunidades de Benidorm, sobre todo en edificios de primera línea y en los conjuntos más nuevos, tienen normas sobre lo que se ve desde la calle: el color del toldo, el color de la cara exterior de la cortina o si se permiten estores exteriores en la terraza.
Con una cortina de interior rara vez hay problema, pero conviene mirarlo en dos situaciones: cuando el tejido se ve desde fuera a través de un ventanal grande, y cuando lo que se instala va en la terraza, que en una comunidad es fachada aunque se use como salón. Si hay toldo de por medio, la norma casi siempre existe.
Es una consulta de cinco minutos al administrador y evita tener que desmontar algo ya instalado. Lo preguntamos en la visita cuando vemos que el caso lo pide.
Si el piso se alquila por temporadas
Un piso de alquiler vacacional castiga las cortinas mucho más que una vivienda habitual. Cambian los inquilinos cada pocos días, nadie sabe cómo funciona el sistema y todo el mundo tira del tejido en vez de del cordón. Lo que aquí importa no es el acabado: es que no se pueda romper por usarlo mal.
Lo que proponemos para alquiler es distinto de lo que proponemos para una vivienda propia. Sistemas que se manejen de forma evidente, sin cordones largos que se enreden; tejidos lavables y de color que no cante una mancha; y anclajes sobredimensionados, porque alguien va a colgarse del riel tarde o temprano. La motorización con interruptor de pared, aquí sí, resuelve bastantes incidencias: no hay nada que tirar.
Y una recomendación práctica: repetir el mismo tejido en toda la vivienda. Cuando dentro de tres años haya que sustituir un paño por un roto, se cambia solo ese y sigue todo conjuntado, en vez de tener que rehacer la habitación entera.
Las medidas: dónde se pierde el dinero
Una cortina a medida mal medida es una cortina a medida tirada. Y en los edificios de Benidorm, que en buena parte son de los años setenta y ochenta, las paredes no están a escuadra y los suelos no están nivelados. Es normal encontrar dos o tres centímetros de diferencia de altura entre el lado izquierdo y el derecho del mismo ventanal.
Por eso la medición no es tomar el ancho y el alto. Es medir la altura en tres puntos como mínimo, comprobar el aplomo de la pared, mirar qué hay detrás del techo antes de decidir el anclaje, ver por dónde pasa la corredera al abrirse y contar con el rodapié y con el radiador si los hay. De ahí sale la medida de confección, que casi nunca coincide con la del hueco.
Y hay una decisión que se toma en ese momento y condiciona el resultado final: a qué altura arranca la cortina. Colgar del techo en vez de justo encima del hueco hace que la habitación se lea más alta, y en pisos de 2,50 metros de techo eso se nota mucho. Es gratis si se decide antes de confeccionar, y es imposible de arreglar después.
Seis errores que vemos cada semana
No son casos raros. Son los mismos seis, una y otra vez:
- Medir el hueco en vez de medir la instalación. La cortina no mide lo que mide la ventana: mide lo que necesita el sistema con el que se cuelga.
- Elegir el tejido en la tienda, con luz de tienda. Un tejido se elige en tu salón, a la hora a la que usas esa habitación.
- Poner lino natural en primera línea de playa. Es bonito dos temporadas y luego hay que cambiarlo entero.
- Colgar el riel justo encima del hueco. Sube el riel al techo y la misma habitación parece medio metro más alta.
- Dejar el tejido a dos centímetros del suelo. Se ve, y en un blackout se ve todavía más porque deja una línea de luz.
- Poner blackout en toda la casa «por si acaso». Cuesta más, pesa más y en la mitad de las estancias no aporta nada.
Cómo trabajamos en Benidorm
Cuatro pasos, y el primero es el que determina todo lo demás.
1. Visita y medición en tu casa. Vamos con el muestrario, miramos la luz real de cada estancia a la hora a la que se usa, medimos y escuchamos para qué se usa cada habitación. No proponemos un tejido sin verlo puesto contra tu ventana: el mismo gris cambia por completo entre un salón a poniente y un dormitorio a naciente.
2. Propuesta y presupuesto. Con las medidas tomadas y el tejido elegido preparamos una propuesta cerrada. Hasta aquí no hay compromiso ni coste.
3. Confección a medida. Cada paño se confecciona con las medidas de tu ventana, no con una talla estándar recortada.
4. Instalación. Lo llevamos y lo montamos nosotros. El sistema se ajusta en obra, que es donde aparecen los dos centímetros que no estaban en el plano.
En Benidorm hemos trabajado en más de diez viviendas del edificio Intempo, que es donde mejor se ve todo lo anterior junto: altura, poniente y ventanal de suelo a techo en el mismo hueco.
Trabajamos en Benidorm y en toda la Costa Blanca, y atendemos en español, inglés, ucraniano y ruso.
Escrito por el equipo de Glam Cortinas, que mide, confecciona e instala en la Costa Blanca. Actualizado en octubre de 2026.
¿Quieres saber qué encaja en tus ventanas? Vamos a tu casa con el muestrario, medimos y te dejamos una propuesta cerrada. Sin coste y sin compromiso.
Preguntas frecuentes sobre cortinas en benidorm
No damos precio sin medir, y no es una evasiva: el precio depende del ancho real de confección, del tejido, del sistema de colgado y de si hace falta motorizar. Un mismo salón puede variar mucho según si lleva una capa o dos. La visita, la medición y el presupuesto no tienen coste ni compromiso.
Depende del tejido y del sistema, y se confirma en la propia visita: hay referencias que están en almacén y otras que se piden a fábrica. Lo decimos con la medida ya tomada, no antes, para no dar una fecha que luego no se cumpla.
Poliéster técnico y tejidos screen. Los dos están tratados contra el ultravioleta, no encogen con la humedad y no se degradan con el salitre. Si te gusta el aspecto del lino, hay poliésteres con acabado de lino que a un metro de distancia no se distinguen y duran muchísimo más en primera línea.
Sí, pero cambia el sistema. Cuando no hay pared libre a los lados para recoger el tejido, en vez de una cortina que se aparta lateralmente conviene un estor enrollable o un panel japonés, que se recogen hacia arriba y no comen hueco de cristal. Se decide con el metro delante.
Sí, y de hecho es mejor dejarlas cerradas: protegen el sofá y el suelo del sol durante los meses que no estás. Lo único importante es que el tejido sea resistente al ultravioleta, porque va a estar expuesto sin que nadie lo mueva.
Para una cortina de interior, prácticamente nunca. Para un toldo o para algo instalado en la terraza, casi siempre hay norma de comunidad sobre color y modelo, porque la terraza cuenta como fachada. Es una consulta rápida al administrador que evita tener que desmontar.
Sí, y lo planteamos distinto: sistemas que no se rompan por usarlos mal, tejidos lavables y el mismo tejido repetido en toda la vivienda para poder sustituir un paño suelto dentro de unos años sin rehacer la habitación.
Sí. Atendemos en español, inglés, ucraniano y ruso, tanto en la visita como por WhatsApp.
Sí, trabajamos en toda la Costa Blanca: Benidorm, Alfaz del Pi, Altea, La Nucía, Finestrat, Villajoyosa, Calpe y alrededores. Dinos dónde está la vivienda y lo confirmamos.
Es lo normal y no es un problema. La visita sirve justo para eso: vemos la luz que tiene cada estancia, para qué usas cada habitación y te enseñamos tres o cuatro opciones contra tu propia ventana. Decidir es mucho más fácil con el tejido en la mano que con un catálogo.
